La Inmaculada, patrona de España

Recordamos aquí los favores que nuestra Madre ha tenido con España y su especial unión con nuestro país, un vínculo que atraviesa toda nuestra historia y que conviene no olvidar en estos momentos de inquietud.

Lo recordaba San Juan Pablo II:

Desde los primeros siglos del cristianismo aparece en España el culto a la Virgen. Esta devoción mariana no ha decaído a lo largo de los siglos en España, que se reconoce como «tierra de María».

Juan Pablo II, mensaje a los Congresos Mariológico y Mariano de Zaragoza (12 de octubre de 1979)

Y así lo fue reiterando en sus viajes apostólicos:

El amor mariano ha sido en vuestra historia fermento de catolicidad. Impulsó a las gentes de España a una devoción firme y a la defensa intrépida de las grandezas de María, sobre todo en su Inmaculada Concepción.

Juan Pablo II, alocución en el acto mariano celebrado en Zaragoza (6 de noviembre de 1982)

Así es: España, primera nación del mundo en defender el dogma de la Inmaculada Concepción de María, la tiene como patrona. Conviene recordar que la Virgen María, en su advocación del Pilar, es la patrona de la Hispanidad.

Papa Clemente XIII

Fue el Papa Clemente XIII quien, mediante la Bula Pontificia Quantum Ornamenti, el 25 de diciembre de 1760, proclamaba a María Inmaculada como patrona de España, y su día quedó establecido el 8 de diciembre.

Cuando, casi un siglo después, el Papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción, mandó construir una columna dedicada a la Inmaculada en la Plaza de España de Roma. En la bendición de la imagen, el 8 de diciembre de 1857, el embajador español declaró:

Fue España la nación que trabajó más que ninguna otra para que amaneciera el día de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Embajador de España ante la Santa Sede (8 de diciembre de 1857)

Un recorrido histórico

Doce siglos antes de que se proclamara el dogma, en el año 646 (s. VII), gracias a San Ildefonso, obispo de Toledo, a quien la Virgen favoreció con grandes milagros, se celebra ya en España la fiesta de la Inmaculada Concepción.

En múltiples ocasiones la piedad del pueblo ha ido por delante de las discusiones teológicas. Así ha sucedido con la verdad de la Inmaculada Concepción, que se comenzó a celebrar mucho antes de que la Iglesia la declarase dogma:

  • En 1304, Jaime II de Aragón mandó la celebración de la fiesta de la Inmaculada en todos sus reinos.
  • En 1310, el arzobispo de Santiago, don Rodrigo del Padrón, comunicó a los prelados de la diócesis la conveniencia de reunirse en Concilio y decretar la fiesta preceptiva de la Inmaculada Concepción de la Virgen el 8 de diciembre de cada año.
  • En 1334 se erigía en Zaragoza la primera Cofradía de la Inmaculada; en 1390, los Concellers de Barcelona mandaron que se celebrase con solemnidad la fiesta de «la Purísima».
  • En 1348, Madrid sufre una terrible epidemia de peste negra que, según la tradición, remite milagrosamente el día 8 de diciembre, una vez que se hacen los votos a la Inmaculada y a San Sebastián para conmemorar sus fiestas.
  • En 1394, el rey Juan I de Aragón, Cataluña y Valencia se había consagrado junto con sus estados a ella.
  • En 1456, Juan II de Aragón, al promulgar las Constituciones de Cataluña, puso pena de destierro a quien hablase contra la Inmaculada.

El 1 de noviembre de 1466, todos los vecinos de Villalpando (Zamora) y doce pueblos más juran solemnemente defender la Inmaculada Concepción de María «por siempre jamás».

Este profundo amor a María llevó a confiar sus preocupaciones a la Santísima Madre, así como a la consagración a la Inmaculada y al juramento de la defensa de la verdad de la Concepción de María en universidades, reinos, provincias y cofradías.

Nuestras universidades de Valencia (1530), Granada y Alcalá (1617) y Barcelona, Salamanca y Valladolid (1618) proclamaron a la Virgen Inmaculada patrona de sus universidades.

Las Cortes, reunidas en Madrid el 17 de julio de 1760, acordaron pedir a S. M. Carlos III «se dignase tomar por singular patrona y abogada de estos reinos…». El 16 de enero de 1761, el rey Carlos III firmó un Decreto-Ley proclamando patrona de todos sus Reinos a la Inmaculada Concepción.

Papa Pío IX

Y el 8 de diciembre de 1854, S. S. Pío IX, en la Carta Apostólica Ineffabilis Deus, proclama el Dogma de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen.

Cuatro años después, en Lourdes, la Virgen se autoproclama como la Inmaculada Concepción.

Desde 1864, el Vaticano concedió a los sacerdotes españoles el privilegio de vestir casulla azul en esta gran fiesta de la Virgen.

Es patrona de la Infantería española, del Estado Mayor, de los jurídicos, interventores, capellanes, farmacéuticos y veterinarios, y de numerosas localidades e instituciones de España e Iberoamérica.

Conclusión

Acudamos a la protección de la Inmaculada y obsequiémosle nuestro filial cariño y las flores de nuestros propósitos cristianos, según nuestra posibilidad, desde nuestra «iglesia doméstica». Será bonito también que hagamos la Consagración a la Virgen diariamente, al terminar el Rosario:

Consagración a la Virgen

(Después del Rosario)

Oh, Señora mía, oh Madre mía,
yo me ofrezco del todo a Vos.
Y, en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua, mi corazón.
En una palabra: todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
oh Madre de bondad,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra.
Amén.